“Mi primer recuerdo tenía como mucho 4 años. Estaba en una tienda mirando un vestido y sabía que tenía que esconder que me gustaba. La sociedad te lo inculca. Aunque que te guste un vestido no es ser mujer porque hay hombres a los que les gustan los vestidos”.
“Soy Aurora Ranchal, tengo 30 años y soy de Barcelona. Soy una mujer trans. Es muy complicado definir qué es ser trans. Hay quien dice nacer en el cuerpo equivocado, pero esta definición me parece horrible. En mi caso mi cuerpo funciona, solo he alterado algunas cosillas. En general los estereotipos son una mierda y no tienes por qué cumplirlos, ni como cis ni como trans. Podemos decir que la mayoría de la gente coincide con lo que le han asignado al nacer y las personas trans no”.
“Desde siempre me rechinaba ser considerada hombre. Tenía más consciencia de no ser hombre que de sí ser mujer. Lo de ser mujer tardé un poco más en darme cuenta. No sabía lo que eran las personas trans”.
Ella dice
“Con 19 o 20 años empecé a ir a un espacio social para personas travestis y trans porque quería compartir lo de los vestidos. Ahí empecé a aprender lo que es una persona trans. Menos de un año después salí del armario como mujer trans. Hay miembros de mi familia que se nota que no terminan de entenderlo, pero lo respetan. A mi abuela le cuesta, pero cada vez lo lleva mejor y con mi padre bien, aunque al principio dijo algunas tonterías por ignorancia”.
“Algunas personas de mi entorno sospechaban bastante, ¡que ya me lo podían haber dicho!”, dice riéndose tímidamente. “Hicieron lo correcto no diciéndomelo. Cuando lo puse en redes sociales la gente empezó a decirme ¿me lo dices o me lo cuentas?”, dice entre sonrisas. “Fui al salón de manga vestida de vampira y fue ahí donde me puse mi nombre: Aurora”.
“Los grandes sorprendidos fueron mi familia y la gente de la universidad. Estaba estudiando Matemáticas y fui a clase, como si nada, con uno de mis vestidos. Algunas personas me preguntaron y se lo expliqué. Recuerdo que un profesor preguntó algo y yo respondí. Entonces dijo, como él dice… Dije que prefería que dijera ella dice. En general en la universidad todo el mundo se lo tomó muy bien”.
“Desde que salí del armario mis amistades han mejorado, indudablemente, porque he empezado a salir y relacionarme bastante más. El no tener que esconderme facilita mucho las cosas. Había cosas que yo estaba escondiendo, fingiendo, aunque fuera inconscientemente. Y eso es un esfuerzo extra. Algunos me han comentado que antes había algo que no encajaba y que ahora sí encajan las cosas”.
“Yo estaba incómoda con mi imagen, mi ropa. La ropa que a mí me gusta no es neutra precisamente, a mí me gustan los vestidos y faldas”.
La profe
“Soy profesora de instituto: de tecnología y matemáticas. Mis alumnos son de ESO y bachillerato. Los comentarios negativos que recibo son cuatro. A mí me dicen Auroro y a las otras profesoras les dicen gorda. Casi siempre a las profesoras, ahí está el machismo. Con gente como yo se agrava más, pero son los mismos que molestan al resto. En mi departamento tampoco tengo ningún problema con los compañeros. La mayoría se han esforzado por aprenderlo porque se lo están encontrando en clase”.
“Hay alumnos que me muestran apoyo y otros que no dan importancia, que es lo que debería pasar, que fuera normal. Con los padres las quejas son más de por qué has suspendido a mi hijo. Es más, cuando he tenido problemas con algún alumno, sus padres me han dicho que así no es como lo han criado, que hablarán con él y que lo sienten mucho. En general los padres han mostrado apoyo”.
“También soy neurodivergente, tengo TDAH. Ser trans y neurodivergente es positivo para algunos alumnos: tanto para los que también son neurodivergentes como para los que son del colectivo lgtbiqa+. En general los marginados y los listos son los que más se benefician de mi presencia. A veces tengo que interrumpir una clase y hablar de estas cosas”.
“A mí me gusta enseñar, lo que me hace querer seguir siendo profesora son esos alumnos que tienen curiosidad de verdad y quieren aprender; que se esfuerzan, gente que te pregunta hasta por cosas que no son de su nivel. Me gusta que me hagan preguntas en clase. La otra cosa que me hace querer ser profesora es lo que aporto a la gente que le ayuda que esté aquí por ser neurodivergente y trans”.
“Siempre he trabajado para la escuela pública y allí no pueden discriminar. El currículum no tiene ni foto para evitar discriminación. Se encontraron con que era trans cuando ya estaba dentro. En la privada hice unos cuantos intentos y cuando te rechazan siempre tienes la duda ¿no les encajo o es por ser trans? Nunca lo sabes. Las personas trans tenemos más paro pero no sabes cuando se nos rechaza por ser trans. No me creo que el 40% de las mujeres trans sean prostitutas porque quieran serlo, cero que las hay que no pueden hacer otra cosa”.

Las miradas, el trato
“A veces no te tratan igual, se nota que te tratan peor, que te ponen las cosas más difíciles. Tampoco voy por ahí diciendo hola, soy Aurora y soy trans, pero tener que esconderlo es molesto”.
“A veces hay comentarios por la calle… intento no hacerles caso. Al principio recibía más miradas. Llevaba ropa muy exagerada y no sabía maquillarme. Estaba insegura con mi cara. Aunque incluso ahí no tenía que haber miradas, pero la sensación es que la mayoría de la gente se giraba a mirarme. Antes me maquillaba por inseguridad y ahora porque me da la gana. Me pongo pintalabios porque me gusta”.
“Alguna vez algún alumno con ganas de molestar me trata en masculino y sienta mal. Alguna vez es por un lapsus, aunque incluso cuando es sin mala intención no sienta bien. Te lleva a todos esos años de fingir y de armario que no son agradables. Y si has tenido un lapsus, no hagas un drama, di lo siento y pasa a otra cosa. No digas lo siento, lo siento, lo siento porque esto lo agrava. Intenta no volver a hacerlo y sigue adelante porque cuando haces un drama estás insistiendo en ello”.
“No soporto que me digan Auroro, es una de las peores cosas que me han dicho. Es malicioso, va a hacer daño, es cruel. Nunca he entendido a la gente que quiere hacer daño por hacer daño”.
“La etapa escolar… uffffff”, lo dice mientras se lleva la mano derecha a la frente en un gesto que es muy de ella. “Me hacían bullying, me relacionaba fatal. Era una esnob intelectual, arrogante. Tengo inteligencia de genio y me creía superior a ellos. Culpas a la persona que sufre bullying diciendo que es muy arrogante o diciendo es que ella responde. ¡Claro que respondo, me han insultado! Culpas a la persona que sufre el bullying en vez de solucionar el problema”.
“También está el TDAH, que se te olvida hacer todo. No me lo diagnosticaron hasta tercero de carrera porque me impedía estudiar. No estudiaba porque no podía pero la versión oficial es que era una vaga y una despistada. Y me lo acabé creyendo. Entonces gané la mención especial del jurado del Certamen Jóvenes Investigadores y eso no lo consigues siendo vaga”.
“Ansiedad y depresión. Según criterios diagnósticos, mi depresión es crónica porque ha durado mucho, pero hace un tiempo que no aparece y que siga así”.
Acto de amor
“Ser trans ha influido en mi salud mental. En la escuela también me trataban de gay y yo decía que no, que me gustaban las chicas. Lo que es evidente es que hay gente que te trata peor que a otras personas en las mismas circunstancias. Se han reído de mí, sí. Aprendes a ignorarlo, pero me ha sentado mal”
“Vivo con mi novia. Mi sueño es comprarme mi propio piso y terminar de estabilizarme. Un piso con mi novia y con gatitos, que aquí no puedo tenerlos. Yo nunca he sido de querer muchas cosas, aunque ahora querer un piso es de los sueños más caros pero es algo que debería tener todo el mundo. A largo plazo me gustaría casarme con mi novia”.
“No me siento sola. Tengo pocas amigas muy cercanas y muy buenas. Celsius 232 es un festival literario en Asturias de fantasía, ciencia ficción y terror. Allí mucha gente me apoyó. A Lola Robles la quiero mucho, se pone muy contenta cuando me ve y yo cuando la veo a ella. Es fantástica como persona, como activista y como autora. Sofía Rhei forma parte de mi círculo más cercano. La gente del Celsius es maravillosa”.
“Ahora soy menos activista pero trato de serlo para que la gente tenga cada vez menos problemas. Mis luchas principales son feminismo, lgtbiqa+ y salud mental. Pertenezco a Prisma, que es una asociación de ciencia lgtbiqa+. Hacemos publicaciones, intentamos ayudar a la gente que sufre discriminación en el mundo de la ciencia. Desde Prisma proporcionamos al Ministerio una justificación científica para la Ley Trans, por ejemplo”.
“También he participado en algún corto. Algo puntual hace ya bastante, pero tenía experiencia como actriz: veinte años fingiendo que era un tío cis hetero”, dice riéndose.
“El amor es querer bien a la otra persona, que sea feliz, que esté bien, que le pasen cosas buenas. Siento amor por la humanidad, quiero que le pasen cosas buenas a las personas. A algunas más que a otras”, dice entre risas. “Evidentemente el amor por personas desconocidas es mas leve pero el activismo es un acto de amor hacia los desconocidos”.
Atajos
“Honestamente estoy bastante feliz, pero he pasado por tantas cosas que ahora necesito reposar. Necesito paz a nivel personal e internacional”.
“Cada vez hay más personas trans fuera del armario pero siempre seremos minoría porque somos menos. En clase hay alumnos que citan a Trump, mi miedo es que el sector en contra crezca más y nos lleve a un retroceso social. Hay que distinguir entre la gente y las personas. No es lo mismo cuando están en un grupo que solas. Cuando las coges solas suelen ser bastante amables y simpáticas. Te sorprendería la de veces que pasa, pero las pillas con más gente y son tránsfobas. Creo que la maldad es impostada. Si se comportaran todos como cuando están solos la cosa mejoraría. Y bueno, también hay gente que es capulla siempre”.
“Me gusta leer, mi libro favorito es Buenos presagios. Me gusta jugar en el ordenador, investigar. También me gustan los juegos de mesa. Me encantan los gatos (rápidamente empieza a mostrarme peluches y muñecos de gatos). Ver pelis y series, especialmente de fantasía y ciencia ficción”.
“Habitualmente reflexiono sobre mi vida. Qué haría si con todo lo que sé ahora volviera a cuando era muy pequeña. Querría tomar atajos, pero eso evitaría conocer a gente. Querría irme antes de casa y salir antes del armario con todos sus costes. Salir del armario compensa todos sus costes”.
“A mí me hacéis la vida más fácil no dándole importancia y callando al gilipollas de tu cuñado cuando va diciendo que las mujeres trans borran a las mujeres. Son los hombres como él los que han borrado siempre a las mujeres”.
“Me gustaría que esta entrevista sirviera para que las personas que no saben aprendan y para que quien haya vivido lo mismo sepa que no está sola, que se sienta acompañada”.
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