“Muy bien, aquí no hay ruido. Antes en Madrid hay mucha gente, muchas máquinas. Ahora en el pueblo no hay ruido. Es bueno para mi epilepsia y también están montañas, que tengo menos ataques de epilepsia. Para mí es muy bien vivir en un pueblo con naturaleza”.
“Soy Alla Yavorska, tengo 39 años y soy de Ucrania, de Kiev, la capital”.
Alla y su marido llevan unas semanas viviendo en Gavilanes, un pueblo de Ávila con algo más de quinientos habitantes. Nos estamos viendo por videollamada, a su marido no lo llego a ver pero está cerca durante toda la charla. Cuando Alla duda con alguna palabra, le pregunta a él.
“Cuando voy a tener epilepsia, ataque, no hablo, no escucho y no veo si persona habla conmigo. Mis ojos están abiertos pero no voy a hablar. Hay muchos tipos de epilepsia y diferencias para cada persona”.
“En España tengo tratamiento, tomo tableta, pastillas. Necesito tomar pastillas cada día, si no voy a tener problemas muy grandes. Tomo nuevas pastillas que me ha dado el doctor del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y estoy más bien que antes. Y también está la montaña, me siento muy bien”.
“Mi marido tiene su primo que vive en España y explicó que es bien país. Viaje fue en tren hasta Polonia, después otro tren y después avión hasta Madrid”.
“En Madrid alquilamos una habitación con mi marido. En España para trabajar hay mucha gente de otro país que conoce español pero nosotros no y es un poco difícil”.
“Gente de este pueblo muy bueno, muy amable. En Madrid no hablas buenos días, buenas tardes. En el pueblo hay poca gente y todos conocen. Hablas. Me gusta, es como una familia del pueblo”.
Escucho un sonido de fondo que no identifico. Cuando le pregunto se ríe y contesta: “Cerca de mí hay iglesia y da la hora. Ahora son las doce y hace doce veces din, din, din…”.
Vivir con lo necesario
“Cuatro años antes hemos venido a España. En mi país es muy mal, está guerra. Cuando fue guerra fue mal, pero antes bien. Tenía muy bien trabajo junto con mi marido. Tiendas de carnicería nos dicen qué necesitan, qué productos. Con guerra no podíamos trabajar, los camiones no podían venir tiendas porque era muy peligroso. Entonces yo no tenía trabajo. Mi marido antes de guerra tenía dos trabajos y después ninguno”.
“Con la guerra mucho cambio. Problemas con agua, con luz. En Kiev hay muchos gritos. Escuché muchas bombas, mucho ruido, muy mal. Quería ver calle para ver edificios, salí de mi casa y a la izquierda no hay edificio… Y era edificio que tenía dieciséis plantas… y ya no hay. No poder estar, es muy peligroso”.
“Cuando hay guerra estoy nerviosa. Antes no, antes estaba relajadamente”.
“Mi marido explicó que yo tengo epilepsia y que él quiere estar conmigo, tiene que estar conmigo. Vinimos los dos en España”.
“Nuestras vidas cambian, estudiamos nuevo lenguaje. Hay muy poco trabajo para trabajar sin conocer el lenguaje. Me gusta estudiar el español, estuve en tres escuelas. Ahora estudio con Duolingo porque no tengo tiempo para venir a la escuela y aquí no hay escuela en este pueblo. Con Duolingo más o menos una hora cada día. Necesitas estudiar bien lenguaje y solo después estudiar cursos. Yo después de español hice cursos de panadería básica, de cocina”.
–¿Vas a ser capaz de leer tu historia?
–Sí, sí y me gusta. Es también práctica para leer español.
“No tengo problema con papeles. Conozco que España ayuda para ucranianos. Yo tengo papeles para trabajar”.
“Hay gente que usa dinero para cosas que no necesitan. Nosotros tratamos dinero para cosas que necesitamos y lo que no necesitas no. Veo gente que hace esto, que después no utiliza y yo eso no entiendo. No es mucho lo que necesitas, alquilar una habitación sí porque es muy costoso, pero para ropa y comida no es mucho. Hay mercados que están en la calle y no es caro, el mercado está cada día en diferentes calles de Madrid”.

Proyecto de una nueva vida
“Lo peor de la guerra es que no hay vidas. Una guerra coge muchas vidas de gente. Mucha gente se ha morido y no pueden volver. Edificios podemos construir después, pero vidas no”.
“La historia explica que guerra es mal y que después de guerra es muy difícil vivir. Pienso en mi país cada día pero para volver no. En Ucrania está mi mamá y mi abuela. Mi mamá está trabajando pero mi abuela no, tiene muchos años. Yo quería coger ellas en España, pero mi abuela explicó que no quiere morir en otro país. Mi mamá se queda allí con ella. Hablo con mi mamá cada día”.
“Estoy ahora en casa, en Gavilanes. Casa de dueño donde yo y mi marido trabajo en su restaurante. Una casa grande y muy buena”.
“Trabajamos en Restaurante Gavilán, se llama como pueblo. Mi trabajo hago muchas cosas: cortar verdura, fruta, carne, freír albóndigas. Todas cosas de la cocina. Me encanta mi trabajo. Cuando era pequeña me gustaba mucho cocinar y después también. Me gusta cocinar. También trabajé en restaurante en Madrid como ayudante de cocina”.
–¿Cómo acabasteis en Gavilanes?
-Organización para mujeres que está en Madrid explicó que hay un proyecto que yo puedo trabajar con mi marido y también vivir en este lugar. Un mes de prueba y si todo bien voy a tener contrato. Yo quiero trabajar, me gusta mucho este pueblo.
El proyecto se llama Empleo con Movimiento y es de EMMA (Espacio Mujer Madrid). La iniciativa impulsa la inserción sociolaboral de personas en situación de vulnerabilidad en pueblos de la provincia de Ávila.
Pájaros en vez de bombas
Mientras seguimos con la charla Alla sale de la casa. La veo al sol y escucho los pajaritos. “Está más bien en la calle”, dice con una sonrisa.
“Con guerra en mi país estoy un poco nerviosa. Fui en España y ver que gente está muy tranquilamente y estoy más tranquila, alrededor de mí no están nerviosos. Ahora más tranquila que antes porque alrededor de mí no hay guerra, no hay muerte”.
“No me siento sola porque estoy con mi marido Andriy. Muy bien estoy ahora, muy contenta. Para mí es como un nuevo periodo de mi vida porque antes todo muy mal. Cuando yo venir primer año en España también muy difícil, no conocía gente, el lenguaje, no conocía qué hacer. Ahora todo bien, estudié mucho, tengo trabajo y estoy con mi marido en muy buen pueblo donde hay montañas. Y restaurante muy cerca de mi casa, no necesito coger transporte”.
“Me gusta viajar por montañas, me gusta viajar al mar. También tomar el sol y bailar. He aprendido que necesitamos hacer más ayuda para gente. Por ejemplo, persona que tiene años y pregunta por ayuda para coger bolsa que pesa mucho. Escuchar otra gente, también personas con discapacidad. Nosotros necesitamos ayudar”.
“El día que fue ayer no puede volver, usar nuestro tiempo bien. Hoy, no mañana. Todo el día en la cama es mal, nosotros necesitamos hacer cosas. Para mí no es problema ayudar”.
“Quiero tener hijo o hija. Ese es mi sueño. Ahora no puedo por el cambio de pastillas de la epilepsia, pero luego sí. Este es sueño importante. Ahora estoy muy feliz, tengo país donde no hay guerra y está todo bien”.
Suscríbete gratis y recibirás en tu correo cada nueva historia. Todavía hay muchas personas a las que conocer
Dejar una respuesta